[button style=»» url=»» size=»» block=»false» target=»_self»]Iniciamos con esta una nueva modalidad de entrada en el Blog Osatzen, que se irá intercalando con otras más clínicas, informativas o reivindicativas. Se trata de los Relatos y/o Reflexiones entorno a la Medicina de Familia en toda su amplitud, que estaremos encantados de publicar si nos envíais (sede@osatzen.com)[/button]

 

Un lujo, un privilegio, haber podido asistir a las Jornadas Osalde-Osatzen que se han celebrado recientemente en Bilbo.

Al terminar, volvía por la autopista hacia mi casa con la cabeza llena de ideas, reflexiones, pensamientos y, curiosamente algo aparentemente banal que ocurrió en un descanso fue mayor detonante que las palabras escuchadas. O tal vez su consecuencia.

Hicimos un pequeño descanso entre las actividades, tomando un café en una Cafetería cercana al “Aula de la Experiencia” en el Casco Viejo. Con buenos compañeros, grandes de la Atención Primaria guipuzcoana, y con Sergio Minué, nada menos. Estábamos cerca de la puerta de salida.

Nos interrumpieron, querían salir, unas mujeres de mediana edad que portaban a unas ancianas en sillas de ruedas. Salieron disculpándose, hacía atrás, por una rampa estrecha, cautelosas, con gran dificultad.

Y se me ha ocurrido esta ficción:

“¿Por qué en esa Cafetería precisamente había varias ancianas en silla de ruedas?

Os voy a contar su historia…waiter-150452_640

 

 

Llevaban años acudiendo a esa vieja Cafetería del Casco Viejo todas las tardes, por muchos motivos. Vivían cerca, desde hace años se juntaban allí las viejas amigas. Con el tiempo se tuvieron que añadir al grupo sus cuidadoras.

Les encantaba el café y el chocolate que preparaba el camarero, conocía sus gustos, se tomaba tiempo en hacerlo bien. Con su pastita acompañando.

Siempre les servía con una sonrisa, siempre tenía una palabra amable para todas. Cómo se esforzaba en intentar comunicarse con la última de las llegadas, que no habla apenas nuestro idioma.

Es cierto que últimamente el local se había vuelto menos confortable, porque habían puesto más sillas y mesas dentro para rentabilizarlo. Y que ellas, al hacerse mayores y perder movilidad, no tenían fácil el acceso con sus sillas de ruedas. Y que el dulce de regalo era mucho más pequeño…

Estuvieron a punto de cambiar de Cafetería, pero no, decidieron esperar a ver si mejoraban las cosas.

El Camarero no podía más. Estaba preocupado, tenía miedo.

Intentó conseguir ayuda de su compañero, pero éste tenía un contrato de tres meses, y no quería enfrentarse a su jefe por miedo a perder un trabajo que necesitaba.

Intentó hablar con su Jefe. Cada vez era más difícil. Siempre tenía prisa, cada vez estaba menos en la Cafetería: Reuniones con la Asociación de Comerciantes, con el Concejal de esto y lo otro, con el experto en nosequé nosecuántos, con el Director de Marketing de una empresa finlandesa, con los dueños de otras Cafeterias más grandes, con los dueños de otras Cafeterías más pequeñas, ….

A su Jefe le hablaba cuando podía, como podía, lo intentó con mensajes más claros, con mensajes más fuertes, con mensajes más persuasivos, con datos, con pruebas, le llamó por teléfono, le dejó mensajes al lado de la caja registradora,… 

“Sí, sí, lo hablamos mañana, sin falta”

Un día ocurrió lo que tanto temía. Una de las cuidadoras resbaló en la rampa de la puerta al salir torpemente y con miedo.

Cayó hacía atrás, se golpeó la cabeza contra el cemento, tiró a un transeúnte que pasaba por la calle, y la anciana acabó patas arriba en su silla de ruedas. Él no pudo llegar a tiempo.

Fue un milagro que todos salieran ilesos.

Decidió que era el momento de actuar. Sin pedir permiso a nadie, se remangó el uniforme, quitó unas cajas del fondo, movió las mesas y las sillas (bueno, dejó alguna menos esperando que su Jefe no se diera cuenta) colocándolas de forma que al fondo de la Cafetería quedase un espacio para que las cuidadoras dieran la vuelta con las abuelas en sus sillas de ruedas y pudieran salir de frente, seguras, tranquilas, por la puerta.”

 

Mavi Carceller es, como a ella le gusta decir, Médico de pueblo. Actualmente trabaja en el Centro de Salud de Getaria, además de ser vocal en la Junta Directiva de Osatzen.