Documento elaborado por:

o José Félix Zuazagoitia Nubla, Médico de Atención Primaria (MAP) Centro de Salud (C.S.) de Santutxu-Solokoetxe, Osakidetza
o María Teresa Idoiaga Arrospide, Enfermera Centro de Salud de Santutxu Solokoetxe, Osakidetza
o Xabier Río de Frutos; Área de Salud y Consumo Ayuntamiento de Bilbao
o Itziar Vergara Micheltorena; Fundación Vasca de Innovación e Investigación Sanitarias
o Berta Ibáñez Beroiz; Fundación Vasca de Innovación e Investigación Sanitarias
o Vanesa Pérez Rodríguez; Enfermera Centro de Salud de Santutxu Solokoetxe, Osakidetza
o María Begoña Bilbao Marcaida, Directora de Enfermería de Comarca Bilbao, Osakidetza

La importancia de la prevención de la patología crónica en los países desarrollados ha adquirido creciente relevancia durante el último lustro.

El informe (1) “Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud” (DPAS) de 2004 señala la importancia de las enfermedades crónicas, que constituyen un 60% de la mortalidad total. El 80% de estas muertes podría prevenirse de un modo sencillo actuando sobre sus principales factores determinantes. La mala alimentación, la falta de ejercicio físico, un entorno social desfavorecido y la falta de desarrollo personal son algunos de estos factores.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 80% de las enfermedades cardiovasculares, el 90% de los casos de diabetes tipo 2 y el 30% de todos los cánceres podrían ser prevenidos si la población siguiera una dieta saludable, mantuviera un adecuado nivel de actividad física y dejara de fumar.(2)

A lo largo de las últimas décadas se han incorporado a nuestra sociedad ciertos hábitos y modos de vida que dificultan la adopción de estilos de vida saludable. Cambios en la alimentación, en la actividad laboral, en el ocio y en el transporte han hecho de la nuestra, entre otras características, una sociedad más sedentaria.