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No nos engañemos, las prescripciones frecuentemente son inducidas. Inducidas por nuestras manías e inercia, por las preferencias y creencias de los pacientes, por nuestros compañeros (“a mi me va bien”), por los indicadores de calidad con los que nos evalúa nuestra empresa, por el 2º nivel, por las agencias de evaluación de medicamentos, por las autorizaciones y desfinanciaciones del ministerio, por la publicidad indirecta al consumidor, por el marketing de farmaindustria…..

¿Dónde está el equilibrio? No es sencillo. Deberíamos recordar que el médico responsable de un tratamiento es el médico prescriptor, es decir, el que realiza la prescripción del medicamento ratificándolo con su firma. Ante un problema legal no valen disculpas, el que firma, asume toda la responsabilidad, como se recoge en el Informe de la Asesoría Jurídica del Colegio de Médicos de Madrid. Somos responsables de nuestros actos por acción y por omisión. La desinformación y la dejación no nos exime. Así que deberíamos hacer un esfuerzo por acercarnos a los Principios de la  Prescripción Prudente.

Y en caso de estar indicado un fármaco, tener en cuenta los tres pilares del Uso Adecuado de Medicamentos:

  1. Eficacia; ¿revisamos la ficha técnica ?¿qué es y qué implicaciones tiene? ¿y las evaluaciones de los nuevos medicamentos? La mayoría se autorizan en base a estudios con limitaciones metodológicas y/o comparados con placebo y/o con algún principio activo (que no suele ser el tratamiento «gold estándar» y en base a estudios de no inferioridad).
  2. Seguridad; a pesar de recogerse lo conocido hasta su comercialización, es conocido el problema de los ensayos clínicos para detectar efectos adversos raros que pueden ser graves, debido a que se hacen con muchos menos pacientes de los que luego lo utilizarán. De ahí los medicamentos que al poco de comercializarse han sido retirados (rosiglitazona, cerivastatina…) o sufren restricciones de uso.
  3. Coste; tenemos una obligación con la sociedad, gestionamos fondos públicos ¿realmente tenemos en cuenta el coste de los productos cuando las alternativas presentan la misma eficacia y seguridad?

Una queja frecuente en atención primaria es la prescripción inducida por el segundo nivel. Pero ¿además de quejarnos la abordamos?

¿Y las nuevas Organizaciones Sanitarias Integradas? ¿van a trabajar por una prescripción también integrada, con un vademecum común basado en las GPC, las evaluaciones de las agencias de medicamentos y la evidencia?

El 2º nivel se suma a la receta electrónica!!! Hay compañeros que se sienten aliviados,  pero no olvidemos que el responsable global del paciente sigue siendo el médico de primaria y si algún tratamiento interfiere con otros o con otras patologías del paciente debemos intervenir.

Por otro lado, el 2º nivel puede cronificar la mayoría de sus tratamientos, pero el límite de nuestro sistema informático es 12 meses. ¿qué va a pasar dentro de 12 meses? ¿esto será  solo una tregua de 12 meses? Imaginamos que la Dirección de Farmacia y el Servicio Informático lo tendrán resuelto y no esperen que sea la Atención Primaria quién haga de secretaria, una vez más, prorrogando tratamientos crónicos que no ha prescrito.

Os adjuntamos un link a la presentación que realizó Abel Jaime Novoa Jurado en el contexto del XXXIII Congreso Semfyc titulada «El médico influido (y la prescripción abducida)»